Regresó para cerca de ella estar, olvidando los imposibles, se confesaron entre silencios y aun se siguen observando en sus cortas distancias.
A veces, él acerca su mano al rostro de ella para apartarle el cabello de la comisura de sus labios, esos que son como algo mágico, un imán que le atrae, como la fuente de la locura que hace que no necesite nada más, y ella le sonríe con sus ojos vidriosos.
Sabes.. me gustas mucho, nunca te lo he dicho pero aunque no te lo demostrara me dolería estar sin ti, susurra ella con los ojos cerrados en su oído dormido, mientras se anuda a su espalda y le acaricia con una suavidad trémula.
Porque sueño a tu lado
Aunque no duerma contigo.
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